El cambio da miedo. Enfrentar eso que está delante y que nunca quisiste que viniera. – Liliana Erickson

Apenas me empoderé para los cambios que decidí en el 2020 y me toca la “ñapa” (el adicional en idioma dominicano) (¡Qué regalito!) … Sin embargo, hasta este momento he recibido bendiciones de mi Señor.

Un diagnóstico a tiempo permitió proceder con rapidez. Aunque el cáncer quiso hacer de las suyas, Dios se manifiesta y, aunque a veces medio hereje, puedo decir que nunca la canción de Nancy Amancio “Arrebato” tuvo más significado para mí que estos momentos.

Hoy quiero dar gracias, de corazón, a mis amigos (esos que saben quiénes son, los reales y descarados como yo), a mi familia (la de sangre y la elegida, porque familia es quien te da sentido a la palabra), y a quienes han mostrado empatía cuando menos lo esperaba.

Gracias a todos los que me recuerdan por qué amo tanto a Mr. Pit y a la #princesaleah, mis compañeros de vida y alegría.

Mr. Pit, mi siamés de 11 años, y Leah Marie, mi dachshund mini de 2 años, han sido mi refugio y mi risa en los días grises. Ellos, junto a ustedes, son parte de mi motor para seguir adelante.

Hoy inicia un nuevo reto, y le vamos a plantar cara. ¡Vamohaceile’! ¡Vamoarriba’! Porque mi Señor está conmigo, mi familia y mis amigos siguen a mi lado, y juntos seguimos con el mismo ánimo y fe.

La esperanza es el sueño de quienes estamos despiertos. No estás sola en esta lucha

¡Esto no es una batalla que se pierda, es un día a día que se gana!

Cada amanecer es una victoria, cada paso es motivo de gratitud. Gracias por caminar conmigo, por sostenerme y por recordarme que la vida, aun con sus “ñapas”, está llena de bendiciones y amor.

Gracias por permitirme acompañarte y compartir este pedacito de mi historia contigo.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.