( 2020 Septiembre) Adaptándome a un nuevo estilo de vida.

Que esperar cuando esperas, es el nombre de un libro que leí cuando estaba embarazada de uno de mis hijos. Aquí es diferente.

Sentía que tenía más control sobre lo que pasaría pues me había puesto implantes hace unos años, sin embargo, aunque cirugías ambas, no es lo mismo cuando decides embellecer o mejorar, a elegir quitar para vivir.

La envergadura de la cirugía de mamas, en mi experiencia, radica en la decisión de optar por vivir a costa de una de las partes del cuerpo que más se vé. Te pueden quitar la vesícula, el bazo, una histerectomía y lo superarás cuando el dolor de la cirugía pasa. No ves las amputación ni las marcas, eso queda adentro, no se vé.

La mastectomía, aún con reconstrucción, es una decisión de vida que afrontamos frente al cirujano y recordamos cada día frente al espejo.

Luego de la cirugía, ya en casa, la recuperación es lenta. El nivel de optimismo y la buena"vibra" de la gente que te rodee es fundamental para salir a camino. Lo más importante: NO ERES UNA VICTIMA. Es lo primero que me digo en las mañanas cuando agradezco a Dios por un nuevo día (a mi manera).

Me recuerdo que soy de esas mujeres que lo detectó a tiempo y agradezco la oportunidad de sacarlo de mi cuerpo y poder hacer el tratamiento para que no vuelva.

Cada día es ganancia. Primero poder ir al baño sola, moverme con más libertad, dormir mejor (siempre boca arriba). Todavia al mes de operada se dificulta abrir frascos, puertas que se atasquen y manejar (eso talvez a los 45 días)

En la primera visita después de la cirugía, ya estaban en el escritorio de mi doctor el resultado de la biopsia de mis mamas extirpadas.

Cuando me operaron se hicieron biopsias en el quirófano, esto determinó rápidamente en la cirugía qué se quedaba y qué se extirpaba.

El cáncer ductal no era el único en mi mama izquierda y el tamaño no era 15mm, finalmente salió de 35mm. Por ello, la Quimioterapia entra en la conversación. Primero una presentación de mi caso al consejo de Oncólogos y luego determinar el mejor tratamiento.

A los 10 días me quitaron los drenajes y pude darme un rico baño, todavía dependía de otros para enjabonarme. Cada vez que voy al médico veo como va mejorando y como molesta menos. Desde que salí de la clínica uso un brassier tipo faja con apertura frontal. Me compré otros parecidos por amazon que ayudan bastante.

Es necesario identificar la ropa que podras usar, en mi caso: pantalones deportivos sueltos, franelas holgadas, vestidos sin hombros y blusas con cierre frontal. Serán las prendas imprescindibles por lo menos durante un mes.

El 14 de Septiembre, en mi cita de rutina me confirman que debo darme Quimiterapia. Ahora hacer cita con el oncólogo que supervisará el proceso. Antes, hay que someterme a un procedimiento ambulatorio para ponerme un puerto de acceso para poder inyectarme la quimio sin tener que usar mis venas.

Todavía no puedo moverme bien, todo me duele, no tengo sensibilidad en el brazo izquierdo y ya tengo fecha para ponerme el puerto: 22 de septiembre.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.