Varias entradas al Blog dejé por mitad desde la última que publiqué.
Ciertamente he recibido seguimiento de muchos de mis familiares, amigos y personas que conozco. Esas personas que se han mantenido pendiente de mí a pesar de no hacer ninguna entrada, las que solo preguntan cómo me siento luego de ver que he escrito algo en las redes y las que no recuerdo que conocía.

Así que agradezco por los que no necesitan la entrada, los que recuerdan con ella y los que con ninguna de las anteriores.
El tema “personal” ya lo tengo en otro plano y es algo que me ha enseñado a valorarme y a no esperar.
Así mismo, las últimas semanas tienen su propia historia. Las quimio que ya pasaron, los efectos secundarios y la melena en franco regreso.
Estos 6 meses me han servido para crecer como ser humano, respetarme y entrenar a mis mascotas.
A medida que acumulamos las quimio el cuerpo se resiente más. Cada día cuesta más mantener el ánimo, las fuerzas, el agotamiento que es tán grande que no puedes descansar y la intranquilidad que no deja conciliar el sueño.
Estos 6 meses me han servido para crecer como ser humano, respetarme y entrenar a mis mascotas.
A medida que acumulamos las quimio el cuerpo se resiente más. Cada día cuesta más mantener el ánimo, las fuerzas, el agotamiento que es tán grande que no puedes descansar y la intranquilidad que no deja conciliar el sueño.
Tener que estar pendiente del trabajo y sus afanes, la responsabilidad sobre un negocio y la familia, pasan factura. Porque aunque esté en esta situación el mundo no se detiene.

Pasar noches y noches conversando con la almohada y no dormir, peor cuando caes rendido por el cansancio acumulado y despiertas igual de cansado.
Muchas de las personas alrededor que nos suponen apoyo a veces nos cargan con la culpa de no poder ser para ellos lo que éramos antes de este proceso.
He celebrado santos, me escapé, he tenido días buenos y días muy malos. Ahora solo cuento para llegar a la última quimioterapia. Cerrar este ciclo y pasar al próximo nivel.


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