El 31 de Agosto se cumplió el primer año de la mastectomía. El inicio de este camino que aún no termino.
He vivido todo este proceso desde la perspectiva de un redimido, donde salgo a camino de cada obstáculo. Lo interesante del caso, es que las principales causas de desánimo o angustia no han venido del padecimiento.
Cada experiencia ha sido de aprendizaje y aunque no lo vea inmediatamente, forja en mi el deseo de luchar por mi vida.
Enfrento una nueva cirugía, nuevas decisiones he tenido que tomar y nuevamente tomo mi armadura para presentarme al campo de batalla. No importa que tanto deje en el quirófano, lo que nunca dejaré es mi deseo de vivir y ser feliz.

Merezco despertar con una sonrisa, sentirme amada, comprendida y valorada. Merezco ser tomada en cuenta y sentir que aunque vengan situaciones adversas siempre tendré el respaldo de quiénes me aman.
Las cosas nunca serán igual en mi vida, me alegro por ello. He tenido la oportunidad de librarme una vez y Dios siempre me acompañará en esta travesía. Lo que está en mi mente es lo que vale: Seré feliz y haré feliz a quienes amo.
Un día a la vez soy mujer, amiga, madre, hija, hermana. Soy quien quiero ser y vivo por la gracia de Dios.
Vuelvo a cirugía y volveré a salir con una sonrisa, agradecida de todo lo que he aprendido en el último año donde lo más importante es saber que merezco ser feliz un día a la vez.


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