Después de una cirugía, cada día es un reto entre lo que dejas de sentir y la movilidad que vas recuperando.

Hice chanza de esta cirugía a la que llamé "Cesárea sin Niño" por recordarme lo vivido hace 16 años cuando nació mi hijo menor. Así, entre el dolor en el abdomen, la constipación y el adicional de inflamación, ésta le ha ganado a la cesárea verdadera

El tema con la ooforectomía (está bien escrito) es que si ya pasaste por una histerectomía (mi caso), esos ovarios se gobiernan y andan sueltos en el vientre. Originalmente tenía un quiste en un ovario y el otro no se visualizaba, la extirpación era protocolar por mi antecedente de cáncer de mamas pero no contaba con la vida que habían hecho esos "señoritos".

El ovario que se veía resultó tener un quiste casi del doble al tamaño que decía la sonografía, lleno de "un líquido" que se mando a analizar. El ovario escondido, resultó ser prolifero y nos lo encontramos con 3 quistes más, además que como se sentía solo, se le ocurrió hacer adherencia a mi colon y apéndice, dando como resultado que me movieran las vísceras para poder liberarlo.

Es normal que luego de una cirugía aparezcan adherencias, uno nunca cuenta con que te van a operar para quitarte lo que el cuerpo creo para protegerte. No obstante, tanto movimiento hace que el cuerpo se estrese más y la recuperación sea más incómoda.

No he podido dejar de trabajar, literalmente, y todavía sigo esperando poder tener una vida "normal".

Ya me quitaron los puntos, aunque sigo con molestias y un cansancio que no me dejar casi vivir. Lo bueno (y motivo del post) es que la patología salió NEGATIVA.

Si, este es el punto de felicidad donde a una se le olvida el dolor de la herida, no poder dormir de lado o necesitar ayuda para bañarse.

El "líquido" salió negativo a todos los conceptos que ya conocemos, y la frase del médico cuando te dice:. "Estás nueva de cajeta" retumba en la cabeza aunque sabes que ya te han sacado varias piezas que no funcionan.

En fin, a un año de la mastectomía ya me quitaron los ovarios. Lo bueno es que esta historia queda aquí, porque no hay quimio por delante ni cáncer. Seguimos en la lucha y con ganas de vivir plenamente los días que Dios entienda que nos debe dejar por aquí.

Este año ha sido de mucha pérdida, mucho dolor y decepción. Irónicamente tambien ha sido un año para renacer, descubrir y aprender a vivir.

Con el cáncer, aunque no fue precisamente por ello, se fue media vida, todo cambió. Se perdieron amistades, relaciones, familia y negocio. Se cerraron puertas que nunca pensé ver cerradas y partieron personas que siempre pensé tener a mi lado. Sin embargo, soy feliz en mi día a día, he encontrado mejores amigos, disfruto la familia que me queda y adopta; y aprendo a asumir mi nueva realidad.

Cuento con el apoyo de Dios y sus ángeles, por lo que no me siento desamparada. Estoy segura que mi cuota de felicidad viene en camino y todo esto se quedará como la historia de alguien que sobrevivió al cáncer y renació gracias a él.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.