El hábito se construye en 21 días, según el psicólogo William James, por lo que así mismo lo deconstruimos cuando empezamos a dejar de lado la conducta que solíamos repetir. Creo que es lo que me ha sucedido al ver la última vez que escribí en este muro.
Nos excusamos con afirmaciones de no tener tiempo, de envolverse en el día a día, del trabajo, etc, etc, etc… no obstante, la realidad es que dejamos de lado aquellas actividades que tenían significado en nuestra vida.
Ya en este punto, reflexiono sobre el motivo por el que empecé a escribir esta página, y los otros que me han llevado a mantenerla.
He vuelto a la cotidianeidad de un ser humano “normal”, solo con mis crisis existenciales cada seis meses que me corresponde la revisión médica de rutina y los cambios de estado de ánimo por mi falta de estrógeno en el cuerpo. Puedo decir que al día de hoy he logrado mantener gran parte de mí, incluyendo los kilos que se resisten a irse a pesar de la dieta y el ejercicio (que saboteo cada vez que tengo la oportunidad). Sin embargo, no quiero renunciar a escribir.
Sé que alguien por ahí un día buscará apoyo y mi historia es un relato de esas vivencias que les harán sentir que no están solos.
He vivido los cambios en mi estilo de vida, en mi cuerpo y mi forma de pensar desde que pasé por la experiencia del cáncer. Si bien he superado médicamente la enfermedad, los estragos siguen aquí. Ver las cicatrices de la cirugía a pesar de la reconstrucción majestuosa que hizo el cirujano, los cambios en mi cuerpo por el tratamiento y no menos mis pequeños lapsus que achaco a las neuronas que se quemaron en la quimioterapia, no me quitan el deseo de seguir adelante.
Unos días son menos fáciles que otros, la vida continúa, es la decisión que inició este espacio, vivir un día a la vez.
He aprendido a valorar cada momento, a celebrar las pequeñas victorias y a no dar por sentado los días buenos. Las perspectivas sobre lo que es importante cambia, se aprende a priorizar y aunque los problemas cotidianos siguen allí, siempre hay un momento en el que recuerdas por lo que has pasado.
Aprender a descubrir la fuerza que reside en la mente y el espíritu, mantener una actitud positiva marca una gran diferencia en el proceso de continuar con la vida que un momento pensamos se acabaría antes de lo deseado.
Lo que nunca debemos olvidar es que cada persona está librando su propia batalla, visible o no, y todos merecemos un poco de empatía, esa que ha ido perdiendo la humanidad y que cada día es sinónimo de debilidad.


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