Mañana es mi cirugía.

Es extraño decirlo en voz alta… incluso ahora, aún me cuesta creer que esto esté pasando otra vez.

Hay una quietud en mí. No es indiferencia, es aceptación.

Una serenidad que nace no de la certeza del resultado, sino de la fuerza de la fe.

Hoy, más que nunca, pido por mi salud.

Pido ser fuerte, ser guerrera, tener el coraje que tantas veces me han atribuido.

Pido ser instrumento de esperanza para quienes aún no encuentran consuelo.

Cada mensaje, cada oración, cada pensamiento bonito que me han dedicado ha sembrado paz en mi corazón.

Y en esa paz es que entraré mañana al quirófano.

Con el corazón desbordando de vida y la conciencia anestesiada, pero despierta en fe.

Este campo de batalla lo conozco.

Ya lo caminé una vez. Lo lloré, lo resistí, lo vencí.

Y sí, ahora vuelvo a cruzarlo. Vuelvo a ponerle el pecho, la sonrisa, el alma.

Porque sé que voy a volver a atravesarlo.

Y cuando lo haga, escribiré mi próximo post para cantar victoria sobre esta primera batalla.

Y ese día, no hablaré solo de mí.

Hablaré por todas las mujeres que empiezan este mismo camino, a veces sin saber cómo.

Les diré que sí se puede.

Les diré que yo lo caminé… dos veces.

Y aún así, aquí estoy.

Con fe. Con gratitud. Con apego a la vida.

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.