Después de sobrevivir al cáncer, a la quimioterapia y a una nueva cirugia, hago un inventario de todo lo que he dejado atrás durante este proceso.

Luchar, es el verbo que se convierte en parte de nuestra vida: luchar contra el cancer, contra las situaciones de la vida, contra la angustia, contra las personas, contra nosotros mismos. Es por ello que el círculo que nos rodea es tan importante, quienes han pasado por esta milla saben lo que significa una compañía, un abrazo, una palabra de aliento.

Al vivir este proceso desde una lamentable realidad la incertidumbre se apodera de lo que depara el futuro. La seguridad con la que se cuenta se ve mermada por aquellos momentos donde no recibimos el apoyo que esperabamos de las personas que esperabamos. Es mas doloroso, cuando aún despues de todo el proceso, se vuelve a vivir nuevamente el sentimiento de abandono e impotencia. Es cuando te dices: Si logré enfrentar la enfermedad puedo enfrentarme a lo que sea.

El detalle está en "lo que sea".

Esas heridas que se formaron antes del proceso y, en vez de ser sanadas por la situacion vivida, son las que duelen con mas fuerza cuando ves tu cuerpo lleno de cicatrices, cuando sientes que no tienes la misma capacidad intelectual o cuando simplemente no tienes deseos de ni de levantarte de la cama. Enfrentar situaciondes de estres constante, donde tratas de recobrar una normalidad que nunca llega suele ser frustante.

Hoy lucho por mi vida, no por recuperar a quien creí conocer: Lucho por construir un nuevo yo.

Una nueva persona, una nueva profesional. Ser la persona que siempre deseé ser y que se perdió en el camino.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.