Siempre que hablamos de un sobreviviente pensamos en un accidente o una enfermedad. Durante los últimos 2 años me he identificado con la palabra sin darme cuenta de que significa mucho más.

Creer que vives, pensar que existes, suponer que todo es perfecto, no cambia de la noche a la mañana hasta que no te toca un evento traumático. Pero cuando superas el trauma, ¿cuál superas? El de la enfermedad que te hizo abrir los ojos, o de lo que estabas viviendo antes de llegar a ese punto.

Existen muchos traumas causados por diferentes factores y solo expongo lo que entiendo desde la silla de protagonista que me tocó vivir.

Cuando recibes la noticia, esperas que todos a tu alrededor muestren empatía y algo de amor. Esperas que hasta quienes fueron crueles contigo, muestren un lado humano que te permita sanar y superar el evento. Lo importante es no dejarse morir. Aun así, existen personas que ni muestran empatía y mucho menos amor. Esos seres especiales se mantienen en tu vida solo para angustiarte más y hacerte desear que el cáncer termine con tu miseria.

Cuando logras superarlo, se mantienen en una constante tratando de hacer que cada día sientas que no vale la pena seguir. Solo tu círculo cercano se dará cuenta y tratarán de ayudarte para alejarte, pero por alguna razón, tienes la ilusión o esperanza de que cambiara, así como pudiste superar la enfermedad.

Cuando cree esta página, pensaba mucho en mi experiencia sobre el cáncer, pero nunca pensé que serviría como medio para expresar mi apego a la vida después de esa experiencia. Nunca creí que mi mayor reto fue ser sobreviviente al trauma que me causaron otros, y que finalmente vería al cáncer como ese llamado de atención a ver lo que era mi vida.

Lamentablemente, no todo se puede exponer, porque siempre he creído que debemos cuidar a nuestros seres queridos del daño colateral de nuestras acciones, pero tú, que lees, sabes de lo que estoy hablando.

Llegan a mis pensamientos todo lo que me quede esperando de esos seres y luego me doy cuenta de que nunca recibiré lo que otro no puede dar. Sin embargo, me llena la satisfacción de que pude luchar por mi vida y lo seguiré haciendo, porque he ganado una gran batalla que me ha mostrado que soy capaz de alcanzar todos mis sueños.

Nunca sabré cuando podré superar por completo ver todas mis ilusiones desvanecidas, aun así, sigo un camino donde únicamente vivo un día a día basado en sentir la felicidad de las pequeñas cosas. Esas que me mantuvieron en pie durante los peores momentos y las que me impulsan cada día a reconstruirme.

Hoy, estoy en ese tiempo donde me hacen los chequeos de seguimiento y realmente no me preocupa, lo que tenga que venir que venga, yo celebraré cada día que salga victoriosa y, si me toca la mala estadística, seguiré adelante con la misma sonrisa hasta que Dios decida si me toca emprender un nuevo viaje.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.