Redimir es una noción que procede de redimĕre, un vocablo latino. El verbo permite referirse a la acción de liberar a alguien de un sufrimiento o de un castigo. También puede utilizarse para hacer referencia al hecho de adquirir o recuperar algo que se había perdido o se encontraba embargado. https://definicion.de/redimir
Personalmente, es el estado existencial donde te desprendes de todos los paradigmas y cánones que evitan alcanzar la felicidad.
Cuando nos sentimos redimidos vemos todo lo que hemos pasado: enfermedad, problemas, abusos, abandono y todas esas situaciones que en una etapa de la vida marcaron nuestra existencia, para llegar al estado puro donde valoras tu dignidad como persona, las pequeñas cosas que te generan felicidad y sobre todo la confianza en ti mismo para luchar contra lo que pueda venir
Libertad. Una palabra tan usada y poco sentida ¿Por qué no la sientes? Tal ves porque estás atrapado en lo que dicen las personas de ti, en la opinión que pueda generar el seguir tus sueños y en darle importancia a la imagen esperada que debes proyectar. Sin embargo, cuando sentimos la libertad, somos agradecidos de cada momento, seguimos nuestros ideales y defendemos nuestra dignidad.
Redimida del cáncer, redimida de la vida, renacida en una versión pura donde cada día es ganancia. Libre de sentir y defender mis ideales, sin importar el qué dirán, donde lo único que me importa es ser feliz con aquellos que realmente pueden ver quién soy, los que me aceptan con mis virtudes y defectos, los que disfrutan mi estallido de felicidad y valoran mi esencia sin filtros.

La vida no es un camino sencillo, podemos afectarnos de una enfermedad catastrófica, de una dolencia emocional, de relaciones tóxicas o simplemente de la presión que ejerce el entorno, sin embargo, es nuestra decisión si permitimos que eso determine nuestro camino, o, por el contrario, luchamos por la persona más importante: Nosotros mismos.
Siempre con la cabeza en alto, sabiendo que lo más significativo es defender la propia dignidad, sin miedo a los monstruos que acechan y tratan de intimidar para mantener su dominio. Redimida, por la gracia de Dios, redimida de los “cáncer” que me afectaron en cada etapa y sobre todo apegada a la vida.


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