Desde que iniciamos este trayecto, que les puedo asegurar no me interesaba en lo absoluto, les he compartido las experiencias del proceso de diagnóstico y preparación para la cirugía.
Esta reflexión, es la parte emocional, la que deseas controlar y la que debes saber manejar para poder salir victorioso.
En general soy el tipo de persona práctica, no obstante nunca he renegado mi lado creyente. Desde pequeña siempre fui devota, aunque al pasar de los años y muchas situaciones logre alcanzar una relación con el Señor con la que me siento muy satisfecha.
Desde mi punto de vista, el cáncer es una enfermedad estigmatizada. Desde que tienes un diagnóstico, las personas cambian su percepción y te hacen sentir que eres de tener pena. Por eso, muchos se sintieron incómodos con mis decisión de no decirlo a nadie hasta que tuve todo coordinado para la cirugía.
El cáncer te cambia la vida, no porque te vayas a morir, porque TODO el mundo se va a morir, si no porque es un balde de agua fría que te pone a reflexionar sobre las decisiones que has tomado en la vida. Todas las veces que dejaste de ser o hacer, las veces que dejaste para luego éso que deseabas y las veces que simplemente ni te atreviste a decir por miedo a ser mal entendid@. Es el momento en el que te das cuenta que la vida realmente se puede acabar y no podrás hacer todas esas cosas que te prospusiste.
Durante este proceso, en el que te haces tantos análisis de laboratorio, estudios de imágenes y demás, sientes como pierdes la noción de tu cuerpo. Debes mantenerte enfocado en que estas trabajando para un objetivo: Recuperar tu Vida.
No debes verte como un enfermo terminal, sino como empoderado de tu vida, el director de tu vida y el responsable de hacer todo lo necesario para exiliar a ese intruso que ha venido a molestar.
Cada exámen o prueba de laboratorio es solo una parte de información que le permitirá a tu médico crear el mejor plan para que salgas rápido a camino.
La primera lección es: "Dios es quien tiene control de todas las situaciones, Yo soy quien hace todo el proceso y velo porque se haga bien".
Segunda Lección: "No lo pienses". Así mismo. De nada sirve mortificarte, pensar e investigar cosas de las que no tienes control, imaginarte en el peor estado, etc, etc, porque solo quebrantarás tu fortaleza, y ésa es la que necesitas mantener íntegra. Recuerda: Dios tiene el control y se hará su voluntad.
Tercera Lección: Sé agradecido. Por todo. Por lo que has hecho, por lo que tienes, por lo que no tienes. Por el diagnóstico (si no sabes, no puedes hacer nada para cambiar las cosas), por tu familia, tus amigos.
Rodéate de personas que te apoyen, que te ayuden a mantener el animo en alto, optimistas. Para en seco a cualquiera que venga dónde ti con un drama de tragedia. Tú NO estás en una tragedia, estás trabajando para expulsar de tu cuerpo a un elemento que no es bienvenido. Una batalla que lucharás hasta el final con dignidad y una sonrisa.
Unas semanas antes de conocer mi diagnóstico descubrí un artista llamado Leiva, y una de sus canciones se me grabó en la memoria. Increíblemente es una de esas canciones que te hace reflexionar: Cómo si fueras a morir mañana.
Más que una reflexión para pensar o creer que nuestro mundo se acaba, es cuestión de saber vivir cada dia como si fuese el último, y convertirlo en nuestro mantra : "Aquí y Ahora".
No dejes de decir un "te quiero", no dejes de dar ése abrazo, no dejes que la tristeza ocupe un espacio que no le pertenece. La felicidad es la decisión de no pensar en el pasado, disfrutando del presente sin angustiarnos del futuro.


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