Que sucede en Casa

Antes de salir de la clínica, el médico me dió un resumen de mi cirugía, lo que encontró y no. Soy optimista, no encontraron células cancerosas en mis ganglios ni pezón, por ello pude salir reconstruida; sin embargo, el tumor salió más grande de lo que dijeron todos los estudios. Ahora hay que esperar a que patología analice todo lo extraído y me den la visual real de lo que tenía dentro.

Ya desde el camino a casa empiezo a sentir la dependencia hacia mis cuidadores: no poder abrir la puerta del carro, no poder sostener una botella de agua, si quiera separar mis brazos del cuerpo.

Ya en casa, buscar la mejor forma para estar sentada, es lo básico. Desde antes de esta etapa hay que identificar quien te cuidará y hará las cosas en casa. Ahora no puedo, dentro de lo mas básico, ni bajarme el pantalón.

Ubiqué un espacio en el sofa donde puedo tener los almohadones, uno a cada lado (estoy operada de ambas mamas) y así mantenerme cómoda. Un abanico (ventilador) para no sufrir de calor y una jarra de agua que debo de tomarme completa por lo menos 3 veces en un día (Esto es imprescindible)

El primer día después de la cirugía que es cuando salí de la clínica y llegué a casa, no sentí mayores molestias. El día de los dolores, molestias, etc., es el segundo día. He estado pendiente del horario de los calmantes y cuándo puedo tomarlos fuera de horario.

Sin calmante no se aguanta!

Para dormir es boca arriba, el médico fue claro: No podría dormir de lado ni boca abajo por un tiempo.

Para dormir son dos almohadas entre la espalda y la cabeza para tener una posición semi-sentada, una almohada en cada lado para que mantenga a una altura adecuada los brazos y una debajo de las rodillas para evitar los calambres. Mi hijo se encarga del ritual diario, además del banco de un escalón para poder sentarme en la cama sin apoyar los brazos (no se puede hacer ningún tipo de fuerza). Y lo más importante: Cuidar los drenajes.

Los drenajes son esas pequeñas "granadas" que te quedan colgando del brasier, es donde se recolecta el líquido de la cirugía. En mi caso tenía uno a cada lado. Aunque son fáciles de dar mantenimiento no deja de impresionar ver todo lo que sale de tu cuerpo. Diariamente tengo que limpiarlo dos veces, al pasar los dias será una vez.

Para limpiarlos, hay que manener la higiene (obvio), lavado de manos, cortar el acceso de aire, destapar y botar el contenido, tapar nuevamente y guardar. Esto lo explica el medico en tiempo real, asi que no nos compliquemos con los detalles.

Algo muy importante es poder ir al baño a defecar.

Desde el primer día en casa es necesario tomar mucha agua, controlar la ingesta de alimentos que puedan causar constipación o estreñimiento y comer frutas que ayuden a la digestión y el buen transito intestinal.

En mi caso, lo resolvi con "La Real Batida" : Ciruelas (pasas o "Plum") + Lechoza (papaya) + Melón + Pera + Agua de Coco.

Esta batida no la descubrí ni me la dijeron antes del proceso, me tocó experimentar la constipación y el estreñimiento. Ver como se inflaba el abdomen y sufrir al ir al baño. Luego de empezar a tomar la batida en las mañanas todo empezó a fluir.

Con la cantidad de medicamentos que hay que tomar, es necesario hacer un horario de toma de medicinas que puedas combinar con los alimentos. Principalmente por el tema de los antibióticos. Siempre los tomo junto al desayuno y la cena. En ayuno a primera hora el protector del estómago, y a partir de ahi los demas medicamentos.

En mi caso, el médico es quien hace las curas, asi que debo ir a su consulta para que cambien los vendajes y limpien la herida. Por ello hasta que no quiten los drenajes, no puedo bañarme en ducha.

Sentía curiosidad por ver como estaba eso debajo de los drenajes y hasta que no fuí al medico no pude ver, la impresión es grande, por más que te prepares no es algo para lo que estas preparada.

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Quien Soy

Creadora de Apego a la Vida

Liliana Erickson, Apegada a la vida.

Sobreviví al cáncer… Y a despedidas que no hicieron ruido.
Hoy regreso a la batalla con el alma curtida, la esperanza intacta y el corazón aprendiendo a florecer de nuevo.
Dispuesta a empezar un millón de veces, pero nunca a rendirme.