“Cumpleaños en la Sala de Espera” ✨
El bicho ha vuelto. No es una sorpresa, pero sí una herida nueva sobre una cicatriz que aún arde. Hoy cumplo 46 años… sentada en la sala de espera de un centro médico, esperando un PET-CT que, por primera vez, escaneará cada rincón de mi cuerpo en busca de la verdad.
Esta vez, la guerra no me toma desprevenida. Sé lo que es caminar esta calle. Lo hice antes. Sé lo que es recibir un diagnóstico, batallar, caer y levantarme. Lo sé… porque lo viví. Porque lo vivió mi padre. Porque lo han vivido otros antes que yo.
Pero eso no quita el miedo, solo me recuerda que la fe y el amor siguen siendo más fuertes.
Hoy me siento como el hijo pródigo. Me voy, regreso, me tambaleo, pero nunca olvido mi origen: la fe en Dios, la fuerza de la Virgen de la Altagracia, el amor de quienes me acompañan sin condiciones.
Mientras espero ese “regalo divino” — que el PET-CT solo revele lo ya conocido — me doy el lujo de sentir: las llamadas madrugadoras, los mensajes tiernos, las risas a medio formar. Me permito estar viva, sentirme querida… celebrar la vida, incluso desde este banco de espera.

Porque aunque hoy no haya bizcocho (al final si hubo), hay esperanza, y aunque el enemigo esté al acecho, yo tengo un ejército de luz.
Feliz cumpleaños para mí: siempre contenta, siempre positiva, siempre con Fe… y siempre apegada a la vida.


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