Es una agenda que no se puede alterar. La única que se altera, eres tú.
Ahora contamos en regresivo, al día de hoy llevo 3/12 y contando. Durante la quimio semanal ya no cuento con tiempo para desconectarme de ir a CEDIMAT o tratar de hacer algo diferente.
Las analíticas son semanales, cuidar el brazo que tiene la vena de “los análisis” y agradeciendo tener el puerto. Ya soy una experta en inyectarme el Neugrafil y tengo un calendario especial en mi cuenta de Google para tomarme los medicamentos.
Las fiestas navideñas retrasaron mis chequeos generales, así que corresponde ahora hacer la visita a la cardióloga y ver que todo este bajo control.
Ahora los escalofríos son más frecuentes, más calor que frío y las molestias generales hacen turno: pies inflamados, dolor de espalda, calambres, frío invernal, calor infernal. En mi caso no he tenido (por suerte) temas de apetito, aunque cada día estoy más “selectiva” con los alimentos.

El estrés es un poco mayor, más por la autorización de la quimio que ahora son semanales y retirar los medicamentos en el Oncológico. Para poder lograr que el seguro autorice rápidamente debo solicitar a la Farmacia del Voluntario la Cotización actualizada de los medicamentos para anexarla a la indicación.
Ya mi nevera es territorio del Neugrafil, por lo que los vegetales siempre terminan congelados. Y mi almacén de medicamentos, que cambio el orden las gavetas de mi habitación.
No obstante, los 5K en el parque, los correteos con los perros, la terapia de sueño de Mr. Pit (mi gato siamés) y las locuras de la princesa Leah, me hacen sentir en un cuento.




El amor de mis hijos, el apoyo de mi familia, las atenciones de mis amigos, la dedicación de mis ángeles, el compromiso de mis médicos, me recuerda que tengo muchos pilares en mi vida, muchas personas por quienes luchar y muchas otras a quienes agradecer.



Un día a día que se gana. Una carrera a recuperar mi vida y sobre todo, a vivirla.
Poder contar todas las personas que he conocido, todas las carcajadas en esos momentos que esperaban lágrimas, las lágrimas de dolor y felicidad, todas las canciones que se convirtieron en el soundtrack de este camino.
Faltan muchas cosas por vivir, buenas y no tan buenas, pero mientras pueda abrir los ojos agradeceré por cada día, por cada persona que está, por las que no, por los problemas y sobretodo por las bendiciones.


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