Después de haber pasado por todo un proceso de salud y cambios en mi estilo de vida, termino de cerrar los capítulos a los que deseaba mantenerme unida por esperanza, añoranza y talvez amor.

La decepción, ese pesar que sentimos llamado desengaño; la insatisfacción que nace cuando no puedes ver cumplidas las expectativas sobre una situación, persona, hecho o esperanza, genera en principio la sorpresa y luego el pesar.
La sorpresa no es a los hechos que pueden suceder, es por quien los provoca, y el pesar, es la angustia de sentir que nada de lo que consideraste real lo fuese y la manera en que la que se enfocaron los hechos.
Nunca sentí que debía ser definida, y aunque recuerdos oscuros traten de hacerme creer una historia diferente, yo se la verdad. … Esa que el mundo calla porque prefiere ver solo una parte de la historia.
Recuerdo es lo que tenemos en la memoria de los eventos pasados, acróstico es una combinación de palabras que en conjunto definen un concepto. Mi vida son los recuerdos y experiencias que me trajeron donde estoy. Ese momento donde me valoré y me di cuenta que mi luz sobrepasa cualquier reclamo por no ser lo que se esperaba.
Pero, ¿quién sería si no puedo expresar libremente mis opiniones?
Por fin me siento liberada de aquellas piedras en mi mochila, las que me hacían sentir que era la culpable de situaciones que no provoqué, esas piedras disfrazadas de falsa empatía, las que siempre reclamaron mi falta de apoyo y visión, esas que me reclamaron competir con un liderazgo (talento?) y pasar a ser la contra en todos los sueños.
¿Cómo es posible que una persona pueda obtener tanto poder para destruir el sentido de valor, seguridad y cordura de otra persona? Si te sientes identificado, sabes de lo que hablo.
He recorrido un trayecto donde desperté, caminé para liberar, sanar y reconstruir una vida destrozada por la enfermedad y las personas. He dejado atrás a la persona que yo era, que siempre confió, la que comprendió, la que deseaba un cambio, la que esperaba una disculpa.
Reclamo mi derecho de vivir en libre albedrío, de ser amada como soy, en estar rodeada de quienes me aceptan, aman mis virtudes y creen en mis capacidades sin intimidarse.
Hoy, me siento completamente redimida, veo la inmensidad del universo y el apoyo para alcanzar todos mis sueños. Porque al dejar atrás, al perder lo que consideraba mío: Crezco.
Construí un cuento de hadas que se esfumó como la espuma de las olas que chocan en el arrecife y descubrí la verdadera esencia de lo que consideraba un sentimiento real.
Hoy creo en mi capacidad de resiliencia, en los nuevos inicios, confiando en quien soy y en todo lo que puedo hacer.
Siento que no he perdido, gané… Gané una vida … Gané dignidad y sobre todo me recuperé a mi
Tengo un nuevo inicio, retomo el camino a la vida que soñé y sobre todo, disfruto este día a día que me gano cada vez que Dios me da la oportunidad de abrir los ojos cada mañana.


No responses yet